Franco Colapinto dejó atrás la frustración por el abandono en el Gran Premio de Estados Unidos y ya tiene la mirada puesta en la vigésima prueba de la temporada de Fórmula 1: el GP de México. En la previa, el piloto de Alpine habló con el sitio oficial de la escudería, analizó las causas de su salida prematura en Austin y dejó en claro que el equipo apunta a revertir la discreta racha en la próxima competencia.

“Fue una verdadera lástima abandonar por segunda vez consecutiva en Austin, tras un contacto que dejó dañado el coche en la vuelta 27, con Arvid Lindblad como protagonista”, recordó Colapinto al referirse al incidente que lo dejó fuera de carrera en territorio texano.

A pesar del susto y de la penalización que cargaba en la grilla, el argentino valoró el ritmo mostrado antes del abandono. “Habíamos avanzado de forma razonable, teniendo en cuenta que partíamos desde atrás y con neumáticos duros; ahora estamos totalmente concentrados en Ciudad de México, buscando un fin de semana más tranquilo y positivo”, afirmó, con la mira puesta en la revancha inmediata.

El circuito mexicano representa un desafío técnico considerable por su altitud, que supera los 2.200 metros sobre el nivel del mar, un factor determinante para el rendimiento del motor turbo, la refrigeración de frenos y la carga aerodinámica de los monoplazas. Consciente de esa particularidad, Colapinto destacó el trabajo de los ingenieros durante los primeros ensayos: “La gran altitud exige ajustes para adaptar el coche a estas condiciones tan específicas y ponernos en la posición más competitiva posible”.

Además, el piloto argentino elogió la calidez de los aficionados latinoamericanos, que año tras año convierten la carrera en un verdadero carnaval. “El Autódromo Hermanos Rodríguez tiene un sabor especial; el ambiente de los hinchas mexicanos es fantástico. Se les escucha animar y cantar, sobre todo en la zona del Foro Sol, una de las partes más distintivas del circuito en todo el año”, comentó.

La jornada del viernes tendrá un matiz particular para Colapinto. La FIA exige que, en cada temporada, las escuderías cedan autos a pilotos debutantes para dos sesiones de entrenamiento; por ello, el italiano Gabriele Minì tomará el volante del coche de Colapinto durante la FP1. En consecuencia, la actividad oficial para el argentino comenzará en la segunda sesión del día. “Con Gabriele a cargo durante la FP1, espero salir a pista el viernes por la tarde y, ojalá, empezar a construir un fin de semana competitivo”, concluyó.