El 28 de octubre de 1951, en Pedralbes, un circuito urbano de Barcelona, Juan Manuel Fangio, con 40 años, obtuvo su primer título mundial de Fórmula 1. Ese domingo definió su mayor logro ante Alberto Ascari, a quien había definido como su amigo y rival en esas batallas de alto voltaje. Su triunfo elevó al automovilismo argentino a la cúspide y dio inicio a una trayectoria que dialogó con la definición de la categoría en sus inicios.
Antes de aquel logro, Fangio ya venía de una trayectoria destacada. Había sido bicampeón de Turismo Carretera en 1940 y 1941, y tras la pausa provocada por la Segunda Guerra Mundial, volvió a las pistas atraído por la precuela de la Fórmula 1: los Grand Prix de esa época. En 1948 Argentina organizó una temporada internacional, convirtiéndose en el primer país fuera de Europa en albergar una campaña de ese tipo, con pruebas en Buenos Aires, Palermo, la Costanera Norte, Mar del Plata y Rosario. El piloto recibió apoyo del Automóvil Club Argentino (ACA), que consiguió un presupuesto del Gobierno Nacional para competir. En 1949 Fangio sumó siete victorias, incluidas pruebas en Europa, consolidándose a nivel internacional. En 1950, en la temporada inaugural de la F1, corriendo para Alfa Romeo terminó segundo en el campeonato, detrás de su compañero Giuseppe Farina.
La temporada 1951 fue decisiva para la rivalidad entre Fangio y Ascari, quienes compartían siete campeonatos entre la primera década de la Máxima. En ese año Alfa Romeo enfrentó a la escuadra Ferrari, con Ascari entre sus pilotos y compañeros como Luigi Villoresi, Piero Taruffi y José Froilán González. En el lado italiano, la marca de Maranello contó con el Ferrari 375, un monoposto propulsado por un V12 de 4.500 cm³ que entregaba unos 380 caballos. Frente a ello, Alfa Romeo mantenía un coche con motor de 1.500 cm³ que rendía unos 420 caballos mediante compresor, aunque con un consumo más elevado. Este choque de enfoques y tecnologías marcó el tramo final de la lucha por el título.
La campaña de 1951 fue intensa y polémica, con estrategias y órdenes de equipo que, en su momento, recordaban a disputas que también se ven hoy en día. En los finales de temporada hubo tensiones y, según algunos relatos, episodios de sabotaje y una apuesta entre Fangio y Ascari para definir quién se quedaría con el cetro máximo. En un contexto de romanticismo puro, las carreras se disputaban sin las garantías de seguridad actuales; los pilotos competían con vestimenta mínima y los autos superaban los 250 km/h en circuitos semipermanentes como Bremgarten (Suiza), Reims (Francia) y Pedralbes (España), o en trazados legendarios como Spa-Francorchamps (Bélgica) y Nürburgring (Alemania).
Para ese año, el equipo Alfa Romeo contaba, además de Fangio, con Farina, Luigi Fagioli y Felice Bonetto. La alternativa Ferrari presentaba a Ascari junto a sus compatriotas, mientras que la competencia tenía una mezcla de estilos y soluciones técnicas que definieron una década histórica para la Fórmula 1.




