El joven boxeador argentino Nicolás Peralta logró una hazaña histórica al consagrarse campeón mundial juvenil en la categoría hasta 60 kilos, durante un torneo celebrado en Budva, Montenegro. Antes de la final, el santafesino enfrentó un imprevisto logístico: la pelea por la medalla dorada coincidía con el vuelo de regreso de la delegación argentina, lo que obligó a gestionar un cambio de horario para que pudiera competir y, a la vez, regresar a su país.
Con el ajuste conseguido, Peralta subió al ring y venció por decisión unánime al irlandés Kalib Walshe, actual campeón europeo de la división, para quedarse con la medalla de oro en un certamen organizado por World Boxing.
El camino del santiagueño hacia la final fue perfecto: debutó con victoria por RSC frente al bielorruso Daniil Kalistau; después superó por nocaut al rumano Serban Stoica. En cuartos de final venció por decisión unánime al español Rodrigo Sánchez Herranz y, en semifinales, derrotó al kazajo Daniyar Akbissenov, completando un rendimiento de 5-0 en la competición.
Peralta nació en Reconquista y creció en una familia con antecedentes en el boxeo: su padre, Saúl “El Indio” Peralta, fue pugilista profesional y luego se dedicó a entrenar a jóvenes del barrio. Desde muy joven, Nicolás se integró a la Selección argentina y forjó su camino hacia este logro histórico para el deporte de su provincia y del país.
La resolución del conflicto de horarios permitió que el joven campeón disputara el combate más importante de su carrera sin perder la oportunidad de regresar a casa tras la competencia.




