En el predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza, se llevó a cabo la última fecha del primer torneo oficial Sub 12 femenino organizado por la AFA. En tres encuentros que se disputaron al mismo tiempo, Platense superó 4-1 a Vélez Sársfield, Independiente goleó 5-0 a San Lorenzo y Banfield venció 4-0 a UAI Urquiza. Con estos resultados, el conjunto de Vicente López se quedó con la primera posición y levantó la estrella.
El Calamar dominó desde el inicio ante su rival de Linières y consolidó la victoria gracias a las conquistas de Martina Lucey, Uma Santos, Isabella Ramírez y Juana Petruzzi, en una tarde memorable para el fútbol femenino argentino.
Acompañaron a las jóvenes campeonas figuras de la casa y autoridades del balompié: el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y el director técnico de la Selección Mayor femenina, Germán Portanova, estuvieron presentes para respaldarlas en este hito.
La capitana Mía Paredes, quien viene jugando desde los cuatro años, confesó sentirse profundamente orgullosa y agradecida con su equipo y con el cuerpo técnico, y expresó su deseo de dedicar el logro a su familia, destacando además la influencia de jugar con un estilo que admira.
Por su parte, el entrenador de Platense, Juan Carlos Montilla, transmitió emoción y orgullo tras el cierre de la jornada: “Estamos muy contentos de estar en la historia del fútbol femenino. Paso a paso, las cosas fueron tomándose forma”, afirmó en declaraciones difundidas por la liga local.
La jornada, además, reflejó el avance de un proyecto que pretende profesionalizar el fútbol femenino en sus primeras etapas. Hasta ahora, la mayoría de las jugadoras se formaban en ligas mixtas o torneos barriales, con una presencia limitada de estructuras formales. Este nuevo calendario oficial garantiza encuentros en predios autorizados y arbitraje federado, como el caso de Ariadna Palacios, la jueza que recientemente abrió camino al dirigir un partido de Primera B Metropolitana y que dirigió hoy el duelo entre Independiente y San Lorenzo.
La definición conlleva un giro significativo para el desarrollo del fútbol femenino juvenil en Argentina: las niñas acceden a una competencia regulada, con officiación y canchas oficiales, lo que allana rutas más claras para su crecimiento futuro.




