La turbulencia económica que atraviesa el país, ligada a la era de Milei, sigue impactando a empresas de todos los tamaños. En las últimas horas, dos compañías de peso en el sector agroindustrial comunicaron medidas significativas: Bunge decidió cerrar una planta de amoníaco y tiosulfato de amonio en Campana (provincia de Buenos Aires), y BASF anunció un ajuste en la organización de turnos en su planta de General Lagos.
Como resultado, Bunge —una de las mayores actores globales en agroindustria— afecta a 110 trabajadores con el cierre de la producción local de estos insumos clave. La compañía señaló que la decisión responde a una combinación de factores que minan la viabilidad del negocio, entre ellos la caída de la demanda. A partir de ahora, el amoníaco y el tiosulfato de amonio ya no se producirán en Argentina y se importarán desde China. La firma recordó que la demanda de fertilizantes en el país está fuertemente vinculada a la producción de cereales y oleaginosas.
A nivel corporativo, Bunge opera en más de 50 países y se dedica a áreas que van desde el origen y almacenamiento de granos hasta la procesamiento y refinación de oleaginosas, además de la distribución de fertilizantes. En Argentina cuenta con una trayectoria de más de 140 años, empleando cerca de 4.500 personas y gestionando alrededor de 60 instalaciones. A nivel global, la compañía agrupa aproximadamente 34.000 empleados y opera más de 500 instalaciones y terminales portuarias.
En paralelo, BASF comunicó que desde el 1º de noviembre reestructurará el horario de trabajo en su planta de General Lagos, reduciendo de cuatro a tres turnos. La empresa indicó que la medida busca fortalecer la competitividad y la sostenibilidad de la operación en el negocio de Dispersiones y Resinas a largo plazo. La empresa señaló que la decisión obedece a una combinación de factores del negocio, entre ellos la demanda, la sobrecapacidad local y regional, la presión de precios y los costos fijos.
El complejo de General Lagos ocupa un rol estratégico dentro de la cadena de valor provincial y regional. Por un lado, produce dispersiones poliméricas y aditivos para industrias como la construcción, la fabricación de pinturas, impermeabilizantes y adhesivos. Por otro, alberga un centro de distribución relevante para la red de la empresa en la zona. Con estas decisiones, ambas firmas buscan referenciar cómo la coyuntura macroeconómica está reconfigurando operaciones y empleo en el sector agroindustrial argentino.




