Esta semana, el Tesoro encara un vencimiento de deuda por casi 11 billones de pesos y pretende renovarlo mediante una licitación de títulos en moneda local con vencimientos a 2027 y 2028. En esta operación no se prevé la colocación de bonos en dólares, en un contexto de mayor riesgo país tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
Según estimaciones de la firma PPI, la cartera a refinanciar alcanza los 10,8 billones de pesos, de los cuales aproximadamente 9,76 billones están concentrados en manos de inversores privados.
La subasta de este miércoles ofrece seis instrumentos. Como en operaciones anteriores a mitad de mes, el Tesoro incluyó una opción con vencimiento en el próximo mandato presidencial. En aquella ocasión se colocaron alrededor de 6,61 billones frente a vencimientos por 4,85 billones, con una vida media de unos 535 días, según PPI.
El informe de la casa de bolsa destaca que la necesidad de refinanciación es mayor esta vez y señala que la única propuesta que llega a 2028 es el bono dual CER/TAMAR. A la hora de evaluar la demanda, habrá que observar no solo cuánto logra renovar el Tesoro, sino qué porcentaje de la demanda se orienta hacia ese instrumento concreto.
Desde Max Capital apuntaron que, dada la magnitud de vencimientos, el Gobierno vuelve a proponer títulos que vencen antes de las elecciones y solo uno con vencimiento posterior. Esperan una demanda suficiente para sostener una tasa de rollover cercana al 100%, concentrada principalmente en la Lecap de febrero.
Como viene sucediendo desde agosto, no habrá oferta de bonos en dólares en la licitación de este miércoles. Aun queda un remanente de un bono en moneda extranjera con vencimiento en 2029, pero el aumento del riesgo país dificulta ese tipo de operación.
PPI indicó que el costo de financiamiento en dólares sigue siendo elevado, lo que limita el atractivo de estos instrumentos para el Ministerio de Economía. Señaló que los títulos a 2029 superaron el 12% al evaluarse frente al dólar MEP.
El equipo económico sostiene que no buscan financiarse a tasas de doble dígito, una decisión que, según fuentes oficiales, responde a fundamentos económicos y genera cierta incertidumbre en el mercado.
El plan para 2027 contemplaba captar unos US$5.000 millones a nivel local para enfrentar vencimientos. La retirada de la oferta de Bonar 2029 dificulta el cumplimiento de esa meta. Además, el plan oficial descartó refinanciar vencimientos en el exterior mientras las tasas se mantengan en los niveles actuales; lo presentan como una posibilidad, no una obligación, si existen otras vías de financiamiento disponibles.




