Buenos Aires, 28 de octubre (NA) -- La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener las tasas de interés sin cambios, quedando en el rango 3,75%-4,00%, tal como lo esperaban los operadores.
Entre los votantes, dos emitieron disidencia y abogaron por elevar los tipos. Al comparar el texto actual con el informe previo, la Fed dejó de describir la expansión económica como “sólida” y pasó a usar el término “fuerte”.
Asimismo, se reiteraron señales de resiliencia en el gasto doméstico, la productividad, la inversión de capital y la creación de empleo a ritmo de la fuerza laboral, con la desocupación mostrando variaciones bajas.
En cuanto a la Orientación Futura de la Política Monetaria, la Fed modificó la palabra “respaldará” por “ayudará” para definir la postura adecuada orientada a asegurar que la inflación retorne al objetivo del 2%. También se reemplazó la expresión “un retorno más oportuno” por “un retorno oportuno” de la inflación. Por último, se eliminó la mención “today’s policy action” y se sustituyó por “la acumulación de mayor información”.
Uno de los grandes dilemas para la Fed sigue siendo la inflación anualizada, que registró 3,7% en septiembre, impulsada por los costos de energía derivados del conflicto con Irán. Para contener esos precios, teóricamente podría haberse aumentado la tasa, pero esa medida podría afectar negativamente el crecimiento o el empleo.
Además, se suma un factor político de peso: las elecciones legislativas que definirán qué partido (Republicano o Demócrata) controlará la Cámara de Representantes y el Senado.
En el plano político, el expresidente Donald Trump sostuvo en público durante su gestión presiones para reducciones de tasas de forma inmediata. Si el Congreso queda dividido o cambia de liderazgo tras las elecciones, los demócratas podrían ganar mayores facultades de supervisión, lo que podría intensificar el debate sobre futuras políticas arancelarias y la dirección de la Fed.




