Las microempresas y las pymes atraviesan una presión financiera mucho más alta que las grandes compañías, con impactos directos en la cadena de pagos y en la sostenibilidad del empleo. Según el módulo para empresas del Mapa de la Deuda de APYME, la morosidad por monto se ubica en 17,73% para las microempresas, frente al promedio del sistema de 4,13%. Las pequeñas y medianas presentan 9,86% y 7,34%, respectivamente, mientras que las grandes caen a 3,74%.

Aun con la menor morosidad de las grandes, estas concentran el 90,3% del crédito total del país, que asciende a 74,01 billones de pesos, por lo que su menor nivel de atraso tira del promedio general hacia abajo.

En cuanto a la cantidad de firmas, las pequeñas también llevan la voz de alerta: entre las microempresas endeudadas, 13,83% se encuentra en situación irregular, y entre las pequeñas, la proporción es de 12,07%.

El fenómeno alcanza a los trabajadores independientes: entre monotributistas y autónomos, la mora representa el 11,67% del monto adeudado y afecta al 15,16% de los deudores, lo que equivale a más de 645.000 personas.

El deterioro del crédito varía por actividad. Construcción es el segmento con los indicadores más altos entre microempresas: mora del 27,85% por monto y 19,86% en cantidad de firmas. Este atraso refleja las dificultades del sector, intensivo en mano de obra, frente a la caída de la actividad y al freno de la obra pública.

En la industria de bienes de consumo, la mora de las microempresas llega a 20,50%, en un contexto de debilidad del mercado interno y presión de costos operativos que condicionan el cumplimiento de compromisos.

El comercio registra también niveles elevados: bienes esenciales presentan una mora de 19,75%, mientras que el segmento de bienes de lujo se ubica en 17%.

Además, se observa serias dificultades para volver a la normalidad crediticia tras refinanciaciones. En 2026, el 42,3% de las pymes que reestructuraron sus compromisos volvió a incumplir, frente a un 16,3% que logró mejorar su situación. Entre las grandes, el 49% de las firmas que refinanciaron empeoró su perfil crediticio y solo el 10,9% logró mejorar.

En ese marco, la morosidad en las pymes registró avances significativos en las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), con un triplicamiento en los últimos dos años, y se cuadruplicó—o casi—en los Fondos de Garantía Públicos (FGCP) durante el primer semestre de 2026. Estos signos señalan una escala de vulnerabilidad que podría prolongarse si no se implementan medidas para contener el crecimiento de la mora y sostener el acceso al crédito para las pymes.