Samsung Electronics dio a conocer resultados sólidos para el tercer trimestre, con un salto fuerte en su beneficio operativo impulsado principalmente por la demanda de semiconductores destinados a la inteligencia artificial. Entre julio y septiembre, la compañía logró un beneficio operativo de 80.500 millones de USD, cifra récord para la firma. En ese mismo tramo, la utilidad neta avanzó 514,6% interanual, hasta 56.300 millones de USD.
A pesar de este desempeño, las cifras no alcanzaron las expectativas del mercado, y las acciones de Samsung cotizadas en Seúl caían más de un 2,4% en la mañana del jueves tras la divulgación de los resultados.
La firma continúa afianzándose como el principal fabricante mundial de chips de memoria, un segmento que se benefició por la expansión de centros de datos que sostienen los modelos de IA más avanzados. Esos semiconductores son de los productos más buscados para ampliar la capacidad de procesamiento de esa infraestructura.
La dinámica global en torno a la construcción de centros de datos para IA impulsó el rendimiento de Samsung y de sus pares del sector, aunque persisten inquietudes sobre una posible sobrevaloración del subsector.
En un comunicado, la compañía destacó que su negocio de memorias logró “otro trimestre récord”, resultado de una gestión cuidadosa de su portafolio y del foco puesto en componentes para IA, en un contexto de limitaciones de capacidad.
“El incremento de la demanda de servidores llevó a precios de mercado más altos en todas las áreas”, señaló Samsung.




