Empiria Consultores presentó un ranking que mide la salud de las finanzas provinciales a partir de cuatro ejes: resultado primario, autonomía de ingresos, nivel de endeudamiento y calidad del gasto público. El objetivo es entender qué distritos muestran finanzas más sólidas frente al plan estatal de avanzar hacia superávit fiscal.
En la cima figura San Luis, que exhibe un superávit primario de 1,2% del PBG, deuda nula y una buena relación entre inversión y gasto en personal. Aunque apenas el 19% de sus ingresos proviene de recursos propios y regalías, el resto de los indicadores le permite encabezar la clasificación.
Formosa ocupa la segunda posición, con un superávit primario del 1,5% del PBG y un nivel de deuda prácticamente inexistente.
Completa el podio la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que lidera en autonomía de ingresos: el 75% de sus recursos son de origen propio, y la calidad del gasto también es destacada según el estudio.
Entre los cinco primeros también figuran Neuquén y Córdoba. Neuquén se destaca por su autonomía de recursos y su posición fiscal, mientras Córdoba presenta una relación favorable entre inversión y gasto en personal; sin embargo, el endeudamiento se identifica como una de sus debilidades.
Entre las provincias que muestran avances, destaca Chaco: escaló seis puestos en el indicador de resultado primario y se ubica en noveno lugar, con un superávit primario del 1,3% del PBG.
El informe también señala avances en otras jurisdicciones, pero advierte un claro deterioro general de las cuentas provinciales. Tierra del Fuego queda situada en el último lugar, debido principalmente a un déficit primario de 3,4% del PBG. Santa Cruz aparece entre las posiciones más desfavorables, pese a un nivel de autonomía relativamente alto, lo que se explica por sus resultados fiscales y la composición del gasto.
La provincia de Buenos Aires se ubicó en el puesto 16. Aunque su autonomía de ingresos es del 41% (la tercera más alta del país, tras CABA y Neuquén), el peso de su deuda y su déficit primario afectan de manera significativa su posición. Su deuda equivale al 46% de los ingresos totales, cifras que la sitúan entre los registros más altos del panel, por detrás de Chubut, que lidera en ese aspecto.
El contexto general del informe refleja un escenario de deterioro en las cuentas provinciales, acentuado por la tendencia a flexibilizar ciertas variables fiscales, a pesar de avances puntuales en distritos como Chaco o Formosa. Durante el primer semestre de 2026, el conjunto de jurisdicciones registró un superávit primario cercano al 0,1% del PBG, según el análisis.




