El gobierno argentino asume que el operativo de fuga de Flavio Bolsonaro, que partió desde el país y culminó rumbo a Estados Unidos, tendrá un nuevo impacto en la relación con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Distintas fuentes del círculo diplomático señalan que se espera alguna respuesta formal por parte del Palacio del Planalto.

Según pudo reconstruir TN, la cancillería brasileña aún no tomó una decisión definitiva. En Brasil esperan contar con información clara y concreta antes de definir la vía a seguir.

El senador Bolsonaro entró a la Argentina por el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, acompañado de su esposa y de sus dos hijas. Desde el aeropuerto de Puerto Iguazú partió de madrugada en un avión privado con destino declarado a Guayaquil, Ecuador, y luego prosiguió hacia Estados Unidos. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó su ingreso y sostuvo que la familias contaban con “documentación hábil de viaje sin impedimentos legales”; en un primer momento se había señalado que el ingreso no estaba registrado.

Bolsonaro dejó el país pese a que el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le había ordenado entregar los pasaportes y le había prohibido viajar al exterior en una causa por presunto lavado de dinero. Lula calificó la fuga como “vergonzosa”.

Este martes, antes de que las autoridades argentinas confirmaran el paso de Bolsonaro por el país con rumbo a Ecuador y Estados Unidos, fuentes brasileñas todavía creían posible un restablecimiento del diálogo bilateral. Reconocían que ningún presidente elogiaría al otro, pero pensaban que podría recuperarse un nivel de relación protocolar similar al que ambos países mantuvieron históricamente. Sin embargo, la operación de fuga, en la que Argentina figuró como actor central, cambió el escenario.

En el Palacio San Martín se escuchaban voces que aseguraban que Brasil había puesto condiciones claras para retomar el diálogo. Hasta ahora, la Argentina habría rechazado esas condiciones.

La tensión se trasladó a la política: la cercanía ideológica entre el presidente argentino, Javier Milei, y Bolsonaro ya venía marcando un marco de lectura en los niveles más altos. Hay quien sostiene que facilitar el viaje de Bolsonaro a Estados Unidos podría abrir una nueva frontera de fricción entre ambos países.

En la actualidad, ninguno de los dos países cuenta con embajador acreditado. TN tuvo constancia de que, desde hace tres meses en Brasil se considera que rebajar la relación al nivel de encargado de negocios representa un primer grado de tensión; mantener ese estatus por tres meses más se mira como otro golpe a la relación. Si la situación persiste, existe riesgo de una mayor degradación sin mecanismos claros de diálogo, acercando, en el peor escenario, a una ruptura diplomática.