En la era previa, Apple había dejado claro, incluso en la famosa intervención de Steve Jobs durante la presentación Back to the Mac de 2010, que las superficies táctiles no eran adecuadas para notebooks. Según sus palabras, las pantallas táctiles resultaban ergonómicamente peores y no ofrecían una experiencia sostenible para uso prolongado. Por años, la postura oficial fue que la interacción táctil pertenecía al iPad y al iPhone, mientras que el teclado y el trackpad eran los protagonistas de los Mac.

Ese paradigma comienza a desvanecerse con la revelación de la nueva MacBook Pro, que incorpora una pantalla táctil y el panel PROLED XDR, situándose en el mismo terreno que Windows transitó hace casi dos décadas y igualando lo que ya ofrece el iPad Pro con teclado.

A nivel de ingeniería, Apple no recurrió a capas táctiles externas: integró los sensores de tacto directamente dentro de la estructura del panel. Este enfoque reduce la latencia y genera la sensación de tocar el contenido “en vivo”. En el día a día, se pueden realizar deslizamientos para navegar, pellizcos para hacer zoom y arrastrar elementos entre ventanas, además de atajos multitáctiles.

La MacBook Pro con pantalla táctil abre nuevas formas de trabajar en macOS 27: desde tocar instrumentos virtuales en Logic Pro hasta retocar máscaras en Pixelmator Pro, e incluso probar apps de iOS e iPadOS directamente en el equipo. Para garantizar estabilidad, la compañía rediseñó la bisagra, aportando mayor rigidez cuando se interactúa con la pantalla.

En cuanto a especificaciones, la pantalla PROLED XDR combina OLED y una capa de píxeles autoiluminados, con brillo máximo de 2000 nits y un contraste de 10.000.000:1, sin halos en zonas oscuras. Está disponible en dos tamaños: 14,2 y 16,3 pulgadas, con ProMotion de hasta 120 Hz y cobertura de color P3 y Adobe RGB. Existe una variante nanotexturizada opcional para reducir reflejos.

La interfaz también da un paso: por primera vez en Mac llega la Isla Dinámica de iOS, ubicada en la parte superior de la pantalla, incorporando elementos de la experiencia móvil a macOS 27.

Con este movimiento, Apple amplía las fronteras de uso de las Mac y propone una experiencia más integrada entre hardware táctil y software nativo, pensada para usuarios creativos que buscan mayor interacción directa con el contenido.