Marcos Ramos, argentino, convirtió una temprano afán por dibujar en los márgenes de sus cuadernos en el conurbano norteño de la provincia de Buenos Aires en una historia profesional que lo llevó a dirigir Orbitals, un juego doble A creado por el estudio Shapefarm y pensado para Nintendo Switch 2. La propuesta fusiona una estética y una narrativa inspiradas en el animé de los años 80 y la cultura de los arcades, para entregar una experiencia que se presenta como un homenaje a esas fuentes.

El proyecto demandó más de tres años de trabajo, bajo la coordinación de un equipo que rozó las cincuenta personas. A su vez, la colaboración no se limitó a la Argentina: participaron profesionales de Nueva Zelanda y Suecia, además de un estudio de animación radicado en Japón. Hoy Ramos observa con asombro cómo la obra deja la ámbito privado de su oficina para cobrar vida entre las manos de jugadores de todo el mundo. “Se me cruza que ya no es solo para nosotros. Está ahí, generando sus propias historias”, afirma en charla con este medio.

El asentamiento creativo de Ramos es Mitaka, un barrio de Tokio que funciona como centro neurálgico de la animación y la industria audiovisual, donde conviven grandes nombres del sector como Production I.G y, a tiro de pertinentemente cercano, el Museo Ghibli. Hace quince años, el propio Ramos eligió establecerse en Japón para explorar su lenguaje visual, sin necesariamente buscar desde un inicio una carrera vinculada a los videojuegos.

Antes de ese cambio radical, el argentino trabajó en Tokio como programador web para una firma local, lo cual le ofrecía cierta estabilidad sin satisfacer sus inquietudes artísticas. A los 30 decidió volcarse al dibujo y a la animación; para ello regresó a Argentina y se dio a la tarea de estudiar de forma autodidacta, mientras construía un portafolio de arte conceptual. Esa determinación lo llevó a acercarse a los fundadores de Shapefarm, un equipo pequeño que en sus inicios rondaba las seis personas en un departamento compartido.

Con ese vínculo, lo que comenzó como outsourcing de arte gráfico terminó transformándose en la dirección de arte y, posteriormente, en la dirección creativa del proyecto más ambicioso del estudio. Orbitals surge así como una muestra de crecimiento que mezcla la pureza del shonen con la estética de los arcades, y representa un salto significativo para Shapefarm en su proyección internacional.