La crisis de la producción nacional se manifiesta en distintos frentes y a gran distancia entre sí. En Formosa, pequeños productores bananeros marcaron su denuncia con una acción directa: repartieron 3.000 kilos de bananas de forma gratuita para sensibilizar sobre la caída de ingresos y las dificultades para sostener las explotaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, la problemática se trasladó al sector del calzado, donde fabricantes y trabajadores llevaron a cabo una protesta similar al entregar 1.000 pares de zapatos en la Plaza de Mayo. Aunque no comparten la misma actividad económica, ambos casos reflejan un deterioro económico general, caída de la rentabilidad y problemas para sostener puestos de trabajo, afectando tanto a economías regionales como a industrias del AMBA y del país.

En Formosa, la intervención ocurrió en la intersección de la Ruta Nacional 86 y la avenida San Martín, en Laguna Naineck, una zona clave para la oferta bananera provincial. Allí, los productores buscaron exponer públicamente la vulnerabilidad de su actividad ante la baja rentabilidad y el incremento de costos.

Pánfilo Ayala, dirigente de la Federación Agraria Argentina (FAA) en Formosa, explicó que los ingresos por venta no alcanzan para cubrir gastos. Según su denuncia, el precio que reciben por la fruta representa menos de la cuarta parte de lo que se necesita para sostener la explotación. Añadió que, con cada nuevo ciclo de cosecha, la situación agrava las pérdidas y que seguir trabajando implica descapitalización constante. Además, advirtió que las dificultades económicas generan impactos sociales: podría haber pérdida de hogares en sus localidades y amenaza a la continuidad de pequeñas comunidades que dependen de la actividad agrícola.

La situación de Formosa encuentra un paralelo en la industria del calzado, donde empresarios y trabajadores señalan un retroceso de ventas y la llegada de productos importados como factores que ponen en riesgo a numerosas empresas. La agrupación Zapateros Unidos repartió 1.000 pares de calzado en la Plaza de Mayo, con una parte destinada a jubilados que habitualmente participan de las protestas frente al Congreso. Aunque mantuvo un componente de solidaridad, la acción apuntó principalmente a reclamar medidas para proteger la producción nacional.

El deterioro ya se refleja en cierres de establecimientos. Las asociaciones del sector señalan que más de 200 fábricas dejaron de operar en un contexto de menor consumo, incremento de importaciones y denuncias de competencia desleal vinculadas al contrabando. En palabras de Leonardo Hammoud, dueño de Nazaria, hoy se atraviesa uno de los momentos más críticos para la industria nacional del calzado, marcando la preocupación de los empresarios ante la continuidad de la producción.